HAZLO TÚ MISMO: elabora un cuaderno de lectura (Parte II) 🤓

Hace tiempo  aprendimos a elaborar un cuaderno para registrar nuestras lecturas. Ahora que ya sabemos cómo hacerlo, podemos centrarnos en aquello que le da sentido al cuaderno: el contenido de las fichas de registro. 

Para determinar qué apartados deberían aparecer en un registro de lectura tenemos que tener presente a quién está dirigido y qué objetivos perseguimos con su realización. Por ejemplo, si queremos trabajar la memoria, es importante incluir un apartado de resumen de la historia, de descripción de los personajes o preguntas concretas sobre ciertos aspectos del texto. En cambio, si lo que deseamos es reforzar nuestro vocabulario, deberíamos realizar cuestiones sobre palabras nuevas que han aparecido en el texto, sinónimos y antónimos, definiciones, etcétera.

En el artículo anterior se incluyó un ejemplo de cuestionario de revisión de lectura. Si quieres, puedes utilizarlo de modelo a partir del cual elaborar tus registros personalizados. 
La ficha tiene unos apartados básicos, pero tal y como se ha mencionado, no es necesario incluirlos todos. Tampoco las que aparecen aquí son las únicas secciones posibles. De cualquier manera, a continuación explicaremos en qué consiste cada una y qué capacidades cognitivas estimulamos con ellas. 





  • Fecha de lectura: esta primera sección sirve para clasificar las fichas por orden cronológico. Además, puede utilizarse para analizar nuestro ritmo de lectura.
  • El título del libro, el nombre del autor y el género literario también son secciones que utilizaremos para identificar cada lectura y/o clasificar las fichas. 
  • La enumeración de personajes (principales y secundarios) sirve para trabajar la memoria semántica, además de la atención.
  • El resumen de la historia nos permite entrenar atención y memoria semántica.  Resumir un texto implica sintetizar en pocas palabras la esencia de lo leído, por tanto,  es una buena opción para intentar mejorar la lectura comprensiva. Asimismo, nos ayuda a mejorar la expresión escrita. 
  • Las secciones "lo que más y lo que menos me ha gustado" son también una buena opción para intentar desarrollar la lectura comprensiva. Funcionan de forma parecida al resumen y, al igual que este, nos permiten mejorar nuestra expresión escrita. Cuando nos vemos forzados a repasar mentalmente la historia y analizar sus aspectos positivos y negativos, aprendemos a reflexionar y ponemos en marcha nuestra capacidad de razonamiento (más aun si tenemos que explicar el porqué de esas preferencias).  
  • El apartado de vocabulario y nuevos aprendizajes trabajan fundamentalmente la memoria semántica. 
  • Imaginar un final alternativo nos obliga, al igual que el resumen, a reflexionar y repasar mentalmente la historia leída. También es una buena manera de entrenar la lectura comprensiva, pues uno no puede inventarse un final coherente si no ha comprendido la historia original. Además, facilita el desarrollo de la expresión escrita.
  • Por último, con el dibujo entrenamos la percepción visual, la atención sostenida y la memoria semántica. Al igual que con el resumen, debemos rememorar la historia leída para poder hacer un dibujo sobre ella. No obstante, su ejecución es más libre: el dibujo realizado puede ser algo simbólico que resuma la idea global de la historia, pero también puede representar una escena concreta. Para los niños que todavía no dominan la escritura, el dibujo constituye una buena alternativa al resumen. 

Además de los enumerados, en la ficha podríamos incluir otros apartados. Por ejemplo, podríamos añadir secciones sobre reflexiones, frases o ideas del libro. Por último, sería interesante incluir un apartado de valoración de la lectura. Este nos permitiría analizar nuestros gustos y en el futuro poder seleccionar libros más acordes a nuestros intereses. Para ello, podemos incorporar una sección en la que valoremos cuán interesante nos ha resultado la lectura y/o pequeños subapartados que analicen aspectos concretos como, por ejemplo, si nos ha resultado ligera o pesada, sencilla o compleja, etcétera. 

Como ves, elaborar un registro de lectura es una buena manera de estimular diversas habilidades cognitivas. Además, nos ayuda especialmente en el desarrollo de la lectura comprensiva. Sobre este tema, trataremos en posteriores entradas y descubriremos otras formas de lograr una mejor destreza lectora. Hasta entonces, espero que te animes y comiences a registrar tus lecturas.

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